sábado, 30 de octubre de 2010

Las sesiones perdidas





Escuchar el vinilo de Partido es como retroceder en el tiempo, a cuando componía esas canciones con su amigo Carles Cagigal y me hace pensar en esos años aunque entonces no los conocí. No hay nadie en la comarca con la voz de Víctor, y pocos más allá. Esa voz que es el punto fuerte de este retomado proyecto musical, junto con el siempre efectista y creativo Edu Martínez a los teclados. Dos de los músicos más encantadores de la escena barcelonesa, podéis decir que el cariño me pierde. El jueves estuvieron en el Elèctric.

Carlitos se hizo mayor


Creo afirmar bien que es imposible no haberse encontrado nunca con Carlos Cros si se es habitual de cierto circuito de salas, bares y conciertos. Le hemos podido ver envejecer (y él a nosotros, sólo que claro, él no se ha fijado en todos), pero ha sabido hacerlo bien. De sus canciones en Selenitas a las que esta noche pasada tocaba en La 2 hay un mundo. De aquel pop inocente y recién veinteañero con tintes psicodélicos a la mezcla de estilos que ahora luce como crooner atípico. Su voz aguda ha pasado de aniñada a vivida y canalla. Y lo que apuntaba en su disco de debut, hace ya demasiado tiempo porque aquel ya llegó cuando lo habíamos visto tocar y tocar de telonero en infinidad de conciertos, se ha pulido hacia un segundo que apunta maneras. Carlos Cros pilla de aquí y de allá, de la chanson francesa, del estilo mariachi, una pizca de americana, de pop clásico también y hasta de cantautor sensible (en Qué estupidez me hace pensar en Elliot Smith). Habla de desamores, soledades, noches y nostalgias, de la mitad de una vida gastada como la de los que ya pisamos los 30.


Creo que cuando llegue ese segundo disco será ya el momento de tomarle en serio. Toda banda con trompeta debería de ser tomada en serio. Carlos Cros bien se lo merece, madurado su estilo, ensuciado su voz, compuesto sus mejores temas hasta la fecha.

viernes, 29 de octubre de 2010

Transparente


Como el vinilo de Me and The Bees especial para la ocasión, la de su presentación en el Heliogàbal. 100 copias y yo tengo una. Es precioso aunque delicado, habrá que guardarlo como un tesoro. Uno de los chicos de La Castanya lo ofrecía amablemente y a precio de oferta desde la mesa de entrada, ¡cómo decirle que no!

Me and the Bees decían estar un poco nerviosas con tanta gente, y es que éramos muchos, motivo por el cual durante todo el concierto del miércoles sólo pude ver a la mitad de la banda, a Esther y Eli. Presentaban Fuerza Bien en casa, con amigos, sello, que es un poco lo mismo. Y sonaron muy bien, y Esther cantó con su voz preciosa e hicieron algún chascarrillo. Dejaron Tibidabo para el final, tras lo cual todos empezamos a deshacer el perfecto puzzle del público con gran sonrisa.

Me and The Bees han creado ruido poco a poco, como un rumor que crece al que se suma gente para hacerlo megarumor. Yo los escucho con prudencia, los rumores, porque a veces se quedan sólo en eso. No es el caso. Es gracioso que entre lo más comentado en los medios sobre las Bees está la nota en su myspace de "abajo el virtuosismo". No sé cuánto tiempo llevan tocando (bueno, su bajista mucho, ya que fue uno de los Half Foot Outside), pero suenan muy bien, no cutre amateur como algunas otras bandas loadas sin que yo sepa aún el porqué. Así que lo de defender el no virtuosismo les sale genial, si con ello se entiende la naturalidad, la frescura y la cercanía pero no la falta de calidez y calidad. Transparentes como su vinilo.
Antes tocó su amigo Brian Hunt, solo con sus gafas y su guitarra (con un cambio de look fantástico). Confieso que su disco de debut en solitario me dejó algo indiferente, pero comprobé que gana en directo, donde sus canciones suenan más vivas y jugosas. Fue la noche de las voces preciosas con facilidad para la interpretación.
En otro orden de cosas, aquí tenéis el link para descargar el último programa, dad a ¡descargar!

martes, 26 de octubre de 2010

Nostálgicos entre los nostálgicos

Mi amigo Iván dice que soy como un Ferrari, que paso de cero a cien en un segundo en cuestiones de amor. Lo mismo se puede aplicar a mis filias musicales. La última demostración empírica: el disco de debut de Los Retrovisores, La nostalgia ya no es lo que era, editado por Flor Y Nata Records . En un mes me he hecho seguidora y defensora a ultranza, sin saber de su existencia 6 meses atrás.

fotos de Eva Lussina y Dolça Ribas

Los Retrovisores lo dejan claro desde su nombre, lo suyo es el pop ye-yé puesto al día. Ese es uno de los grandes puntos a favor suyo, la actualización de aquellas canciones sin que quede chirriante, vacío o ridículo, así como el no sonar exactamente como ninguno de aquellos grupos en concreto. Para entender las claves de ese sonido, fui a conocer a dos de los Retrovisores, a Victor Asensio, cantante y guitarra, y a Pere Duran, guitarra, los dos compositores del disco. De Los Retros podemos decir que son un gran grupo por lo menos en número de miembros, ocho. Me conformé con dos que me contaron qué idea tienen ellos de la nostalgia, de lo que es ser retro y seguidor de la estética, la música y el modo de vida de años atrás. De porqué la nostalgia ya no es lo que era.

(R)Era una manera de reivindicar lo que queremos ser. Nostálgicos entre los nostálgicos. La historia ha avanzado, se han transformado muchas cosas y olvidamos a menudo cosas importantes que se hace difícil recuperar. Y cuando las recuperas ves que en el fondo lo que se hace es sacar otro campo cultural al mercado de siempre, de vender el arte como mercancía. Se ha vendido una idea de esta nostalgia, de lo retro, del pasado primando el fin comercial, no el espíritu, la estética o la ética pura. Tomando la coña simbólica-lógica y el contenido de como han cambiado los tiempos y como se nos intenta presentar un refrito del pasado como algo idílico, nosotros queríamos impactar un poco.

En varias de sus canciones hacen referencia a la moda y a los modernos que las adoptan como algo pasajero. Véase las Rayban. ¿Qué les pasa a los Retros con los modernos? En realidad, no les pasa nada. Es sólo que ellos hablan de ser retro como ética de vivir. Victor aclara que Pijos del pop no es más que una canción de desamor airado.

(R)Es un tema de desamor rabioso más que un tema antimoderno. Si hay alguna pega es la superficialidad. No sólo reivindicamos los 60 como una moda sino como una ética de vivir. Ser moderno o retro puede ser tener una etiqueta más. La alienación clásica. Nosotros pensamos que hay algo más, una manera de estar en el mundo, el respeto y la afición por el arte.

Es un hecho que yo he tardado en conocer a Los Retrovisores. Hace años que están tocando y este disco es la culminación de toda esa evolución, que comenzó más cercana al reggae y al soul, hasta con otro nombre. ¿Qué les ha hecho afianzarse en el pop más ye-yé?

(R)Fue una evolución natural. Antes tocábamos más la temática jamaicana. Cuando pasas a escuchar más una música que te llena y vas a tocar o a componer, en lo que piensas es en intentar reproducirla. También es una cuestión más generacional. Han cambiado los gustos... el reggae te hace valorar el soul, después el funk, después el garaje, y nos encontramos con que han pasado 4 años y lo que nos flipaba al principio del grupo no es lo mismo. Al hacer temas propios no encontrábamos en el reggae un formato que pudiera expresar lo que queríamos hacer.

Todo ese tiempo que llevan creando y escuchando música juntos se nota. No suenan amateur ni una copia fría como si hubieran seguido un manual de instrucciones. No han tirado del recurso fácil de abrir camino con un disco de versiones. Aunque si tenéis curiosidad podéis ver en youtube un medley de hits de Los Salvajes by Los Retrovisores.

(R)El hecho de que el grupo comenzara con la idea jamaicana ya demuestra nuestro eclecticismo. Tampoco queríamos sonar como la discográfica tal, sino que dejábamos un poco de libertad, a ver qué pedia cada canción, si una influencia más power pop en una guitarra o unos vientos más soul. Dejábamos que la influencia y el bagaje que hemos adquirido escuchando música y pinchando (con el Sindicato Soulcialista) saliera. Vas aprendiendo nuevas maneras de enfoncar las canciones. Versiones, intentamos hacer en el directo, en parte porque la gente responde mejor. Son maneras de captar la atención cuando la gente no se sabe las canciones del disco. Si te valoras como artista siempre es más reconfortante hacer un tema propio.

Si una de las canciones se llama 2008: la crisis no es un error de fechas. Es que Los Retros se tomaron la grabación del disco con calma. Podemos decir que lo han grabado en casa y con toda esa confianza que da la familiaridad.

(R)El disco se hizo en el estudio del local, el Kinky Lab, y nos dio la facilidad de no tener presión económica, nos permetía relajarnos y afrontar el disco como una obra de arte que necesita su tiempo, no concidionada por el ámbito económico. Lo hemos podido hacer muy relajadamente, en un año y medio. El hecho de llevar tiempo tocando se nota. En los directos no sonamos como en el disco, pero hay gente que le gusta más, tiene otras connotaciones, el directo es un poco más garajero, el disco está más arreglado, pero vamos igual con 4 vientos, trabajamos las voces.

La nostalgia ya no es lo que era se ha editado en cd y en vinilo, formato donde podréis observar en todo su esplendor a los Retrovisores vestidos de algo parecido a la tuna. En realidad, esta no era su intención. La idea era más bien hacer un homenaje a uno de sus grupos favoritos, los Pop-Tops, pero el presupuesto no permitió conseguir unos trajes barrocos que igualaran a los que lucían en la portada de Oh Lord, Why Lord.

Ya he hablado de mi rapidez en pasar de la simpatía al entusiasmo. Pero es que con Los Retrovisores es fácil. Primero llama la atención el look, las canciones divertidas, los guiños a la actualidad cotidiana barcelonesa, el ritmo alegre. Más tarde uno se fija en las canciones bien construidas, los detalles, la personalidad propia que combina el yeyé con toques soul y reggae. Un disco nada monótono, con canciones que recuerdan a Los Ángeles como las preciosas Sin ti no sale el Soul o El Portal de Serrat; Dieciséis recoge la tradición de cantar a las chicas de esta edad, como hizo Bruno Lomas, o Los Dueños de Nuestro Tiempo la fuerza juvenil de los que en los sesenta creyeron cambiar las reglas, como Los Salvajes.

El amor total llegó con la afirmación de Pere de reivindicar los 60 como una ética de vivir. ¡Larga vida a los Retros!


Esta es la primera vez que transcribo una entrevista, para los que os da pereza bajaros el programa. ¡Pero siempre será más amplia, jugosa y divertida escuchada que leída! Mañana ocupará buena parte del programa.

Los Retrovisores os regalan una copia en cd de La nostalgia ya no es lo que era. Para conseguirla, dejad un comentario en esta entrada. Tenéis una semana para participar, y el jarrillo de lata dictará sentencia. ¡Suerte!